Mi experiencia como psiquiatra con la formación PRH

1.   Introducción

2.   ¿Dónde puede ayudar PRH?

3.   ¿Dónde no es apropiado PRH?

4.   PRH como complemento e instrumento de progreso

       1.      INTRODUCCIÓN

En la sociedad actual muchos valores han basculado. Todo debe ir más rápido y ser más eficaz. Nuestra propia vivencia, nuestros deseos profundos han llegado a ser secundarios. Y, sin embargo, nuestros valores interiores, nuestras aspiraciones profundas, nuestra capacidad de amar y de ser en relación son los que hacen de nosotros seres humanos dignos de ese nombre.

Una sociedad solo puede prosperar si está sostenida por personalidades sólidas, relacionales y conscientes de su responsabilidad. La salud psíquica no es a menudo una simple adquisición, sino que debe ser estimulada, cuidada y formada. Es una gran oportunidad poder plantearse preguntas sobre sí mismo, poder desarrollarse más. No es solamente un enriquecimiento personal, sino también una aportación importante para la sociedad. Para la formación personal, hay muchas ofertas con métodos diferentes y, a menudo, es difícil saber qué oferta es ajustada a una persona en concreto. Lo decisivo es igualmente reconocer la salud y la solidez de una persona. ¿Qué fragilidades o qué comportamientos excesivos son de una persona sana y qué es lo que está hasta tal punto obstaculizado, que una verdadera terapia, incluso algunos medicamentos, sean necesarios?

Desde hace casi 30 años, acompaño como psiquiatra y psicoterapeuta a algunas personas con enfermedades psíquicas variadas. Conozco también desde hace largo tiempo las diferentes ofertas de la formación PRH.

       2.      ¿Dónde puede ayudar PRH?

Para la gente que tiene una personalidad estable, que son capaces de interiorizarse, de trabajar metódicamente sobre sí mismas y que están dispuestas a emplear energía, tiempo y dinero. Para ellos, PRH ofrece un instrumento que ayuda mucho, una escuela de formación personal que engloba en su programa todas las facetas de los aspectos personales y sociales y que contribuye así ampliamente a una calidad de vida sana y enriquecedora. Esta formación es también una prevención importante contra algunas enfermedades psíquicas y favorece un comportamiento relacional más humano. Cuanto más sólida, unificada y abierta es una persona, más actúa de una manera beneficiosa sobre su entorno, y es también más capaz de gestionar los golpes duros de la vida. El método PRH trata de llevar a los/as participantes a conocer y a ordenar los sectores interiores, a abrir particularmente el acceso a los sentimientos, y a la vivencia interior; en los cursos,  da unos instrumentos experimentados para continuar el trabajo sobre sí mismo de un modo autónomo, y ofrece un acompañamiento personal.

3.      ¿Dónde no es apropiado PRH?

Cuando algunas personas se presentan en mi despacho porque se encuentran  con una gran angustia interior, la mayor parte necesitan un médico cualificado. En esa situación PRH no basta.

Algunas personas que sufren una psicosis no pueden protegerse y están sumergidas por pensamientos y sentimientos. En la fase aguda, necesitan ante todo medidas terapéuticas que les ayuden a distanciarse: medicamentos específicos (neurolípticos), un marco exterior claro que les ofrezca una estructura, y algunas veces incluso una estancia en una clínica.

Lo mismo vale para grandes disfuncionamientos relacionales y de la personalidad, algunas dependencias y otras enfermedades neuróticas; según el grado de gravedad de la enfermedad que obstaculiza fuertemente la calidad de vida, es preciso un tratamiento específico en una clínica o una terapia ambulatoria intensiva. Aparte de encuentros individuales y en grupo, así como medicamentos adaptados, se aplican otros numerosos métodos, como la música, un trabajo creativo, trabajo corporal, técnicas de relación por nombrar solo algunas de ellas.

Para depresiones graves igualmente el método PRH no está indicado porque, en ese estado, esas personas enfermas son incapaces de hacer un trabajo sobre ellas mismas. La relación con la vivencia interior y con el entorno está cortada a nivel de la sensibilidad. Ante todo, es preciso unas entrevistas de apoyo, antidepresivos, estructuras cotidianas claras y mucho más. Durante la terapia, es muy importante una actitud de benevolencia, de respeto y de valoración. Hace falta tiempo y paciencia por ambas partes; poco a poco, puede establecerse una relación de confianza. El trabajo de curación propiamente dicho, también con la ayuda de PRH, sólo puede comenzar cuando la depresión se aclara y las facultades de conocimiento de la realidad vuelven.

4.      PRH como complemento e instrumento de progreso

Constato que algunas personas que han participado en cursos PRH y que vienen a mi despacho son más sensibles y están más abiertas a una terapia. Desean curar de sus heridas y llegar a ser ellas mismas. Han aprendido a señalar sus sensaciones, a nombrar su vivencia interior y sus reacciones, sus aspectos positivos y sus fragilidades y a integrarlas en el esquema de la persona con el que PRH trabaja. Están muy motivadas para trabajar activamente sobre sí mismas y han aprendido a conocer instrumentos que les permiten avanzar de una manera autónoma. Esta experiencia y la formación PRH precedente, pueden ayudar a las personas a seguir activas entre las sesiones de trabajo, a dar pasos de crecimiento y a ser capaces de trabajar en su curación. De este modo, necesitan menos entrevistas y pueden vivirlas a intervalos mayores.

Cada camino de curación es un proceso de larga duración y necesita un acompañamiento psicológico competente o, en los casos graves, un acompañamiento psiquiátrico. Para que el cambio y la curación sean posibles son necesarias tres etapas: en primer lugar el reconocimiento del problema, después el acceso a la vivencia interior y el trabajo sobre ésta, seguido de la reeducación de viejos hábitos y la adquisición de nuevos comportamientos.

PRH puede ser una gran ayuda en este camino de curación ofreciendo un trabajo metódico sobre el potencial positivo porque el acceso a los valores interiores positivos es decisivo para todo trabajo sobre sí mismo. Es preciso sentirse ligado a ese fundamento interior portador y poder apoyarse en él para llegar a ser capaz de mirar de frente lo que impide la vida. Es un acceso muy valioso que PRH transmite.

Para algunas personas cuya enfermedad grave está en buena vía de curación, algunos módulos cortos sobre el tema de los valores del ser pueden ser una ayuda porque contribuyen a fortificar ese fondo del ser y a solidificar el fundamento interior. Además, el marco claro de los módulos PRH evita el deslizamiento en una ruminación estéril y destructiva de la persona. Por el contrario, algunas formaciones de varios días al comienzo de un proceso de curación podrían producir un agotamiento físico y psíquico.

Para personas que han sufrido una psicosis, el método PRH puede ser útil si se trabaja por pequeñas unidades, es decir en jornadas, no durante varios días. El método PRH ofrece con las preguntas precisas, con los tiempos de trabajo delimitados y con la estructura clara, un marco exterior estable en el cual las personas frágiles se sienten sostenidas y pueden dar pasos de existencia para llegar a ser más sólidas y para situar sus límites.

En mi larga experiencia psiquiátrica he trabajado con personas muy diferentes. Muchas, por ejemplo, gracias a PRH han aprendido a existir, a vivir mejor en relación consigo mismas y con los otros, a situar sus límites, a sentir lo que les habita, a reconocer su actuar esencial; han podido liberarse de sus sentimientos de culpabilidad y de sus miedos o curar de una infancia marcada por un gran sufrimiento.

PRH es un método de conocimiento de sí muy eficaz, metódico pero también exigente. Es una gran riqueza para las personas que tienen la audacia de vivirlo a fondo. Les aporta una mejor calidad de vida, una gran alegría interior y una energía renovada. Ayuda a encontrar sentido y plenitud en la vida y contribuye a una vitalidad contagiosa.

PRH es una excelente oferta para personas en búsqueda de un conocimiento de sí mismas, de una vida en expansión, valorada y plena de sentido, de relaciones de una mejor calidad. Deseo a todo el mundo el valor de este paso. La sociedad solo puede cambiar en positivo cuando una persona se pone en camino. «Cuando muchas personas pequeñas, en muchos pequeños lugares dan algunos pasitos, el mundo cambia».

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