La relación de ayuda PRH:

                                                       ¿Para quién?

                                        ¿Cuáles son sus características?

               ¿Cuáles sus indicaciones y límites en patologías sicológicas?

Thomas Wallenhorst, MD, Siquiatra,  Psicoterapeuta, ex-formador PRH

                                                                   Introducción

La formación PRH (1) fue iniciada por André Rochais fines de los años 60, en forma de sesiones de trabajo sobre sí mismo que le permitían a los participantes conocerse mejor, especialmente a fin de explorar sus recursos personales para desarrollarlos. André Rochais tenía la intuición de tocar a las personas en lo mejor de ellas mismas, en lo más profundo de su personalidad para despertar allí un dinamismo de crecimiento. Desde los comienzos, los formadores PRH animaban sesiones para grupos y ofrecían sesiones de trabajo individual  para las personas que lo solicitaban con el objetivo, por una parte, de profundizar en uno o varios de los contenidos de las sesiones, y por otra parte, de permitirles a las personas abordar una vivencia individual para clarificarla con el formador tomándose el tiempo necesario. Estas sesiones de trabajo individual se denominan relación de ayuda.

                               ¿Quién puede beneficiarse de una relación de ayuda del tipo PRH?

Una relación de ayuda puede resultar beneficiosa para cualquier persona consciente de un disfuncionamiento que no logra resolver por sí sola y que desee trabajar en ella misma. En particular, se le ayudará a clarificarse sobre lo que siente,  a fin de nombrar con precisión lo que siente y le parece ajustado; esto le permitirá salir de la ambivalencia, adquirir confianza en sí misma y desarrollar sus aspectos positivos. Como formación que apunta al crecimiento de las personas, de las parejas y de los grupos, PRH se sitúa entre los medios que se apoyan en la experiencia de las personas, me refiero a las sicologías humanistas, entre las cuales ciertamente Carl Rogers es el más conocido. En su libro “El proceso de convertirse en persona” afirma: “El núcleo de la personalidad es positivo. Más allá del nivel del comportamiento superficial que la persona controla, más allá de la amargura y las cicatrices, vive un sí mismo que es positivo y no tiene odio” (2). Agrega que terminó por comprender esta “lección” gracias a los pacientes, en el transcurso de 25 años de sicoterapia. Edmond Marc resume el espíritu de las sicologías humanistas: “esos trabajos que tienden a revocar una oposición demasiado  marcada entre salud y enfermedad, dirigiéndose tanto a las personas “normales” como  a las “neuróticas”; más que sanar y curar una enfermedad, su objetivo es permitirle a cada uno desarrollar y desplegar sus potencialidades, enriquecer su vida y su experiencia, y hacer que sus relaciones se vuelvan más intensas y armoniosas” (3). Así pues, una relación de ayuda PRH le permitirá a la persona que la ha solicitado explorar su vivencia ante un consejero a fin de sentirse más sí misma, más existente, más coherente, más activa en sus relaciones humanas, y transformarse en una persona más armoniosa, en un espacio de libertad y de respeto donde podrá reflexionar sobre su autonomía sicológica y su responsabilidad. No obstante, es necesario querer cuestionar sus propios funcionamientos, saber cuestionarse y dejarse estimular por las intervenciones del consejero a fin de continuar profundizando en su vivencia personal.   

                                ¿Qué caracteriza la relación de ayuda PRH?

Las dos palabras: relación y ayuda son importantes. Se trata de una relación con una persona cuya función es escuchar, acoger al solicitante tal como se presenta, con las dificultades que expresa, captando al mismo tiempo su deseo de progresar. Es importante permitir que se establezca una relación de confianza mediante una acogida benévola y viviendo disponibilidad al momento del encuentro.

El consejero vela por el trabajo sicológico mediante sus preguntas centradas en el cliente: le ayuda a profundizar en lo que siente para clarificarse, a fin que pueda tomar consciencia de sus funcionamientos y hacer nuevos descubrimientos. Se da un espacio de expresión oral en el cual el cliente puede desarrollar su vida emocional integrándola dentro de su vivencia global, lo que le permite situarse de otra manera. Es importante tomarse un tiempo en ese ambiente de acogida, la inteligencia entra en contacto con las sensaciones para identificar sus diferentes componentes, para descifrarlas y profundizar en ellas, para detectar los elementos nuevos, para evaluarlos, y para caminar hacia tomas de decisiones en función del material descubierto. La relación de ayuda permite dejar vivir la emoción presente en lugar de contenerla o dominarla. ¿No se dice acaso que una emoción rechazada se manifestará de otra manera, a veces por somatizaciones o por actos fallidos? Ahora se produce una limpieza de la vida emocional, las personas se sienten más distendidas y aliviadas después de una sesión, se liberan de tensiones, y se les alienta a continuar el trabajo sobre ellas mismas después de las entrevistas. 

Una relación de ayuda puede ser puntual para resolver un problema preciso, por ejemplo, para tomar una decisión futura (¿jubilo este año o sigo un año más? O bien: ¿cómo ayudo a un hijo en su orientación escolar o profesional?). También puede corresponder a una necesidad de trabajo en profundidad y desarrollarse durante un período de más larga duración con entrevistas regulares cada 3 semanas o una vez al mes. Un trabajo de este tipo puede corresponder a interrogantes respecto del trabajo, al plano del funcionamiento con la pareja o puede apuntar a clarificar conflictos personales o relacionales. Una petición de este tipo estará motivada por un deseo de aprender a funcionar de otra manera: después no es raro que las personas digan “yo tenía que pasar por ahí, si no me hundía”.

Un consejero de relación de ayuda PRH se sitúa como un formador en ciencias humanas que realiza un trabajo sicopedagógico. No se trata de una sicoterapia, pero este trabajo podría se complementario a un proceso de ese tipo. Propone instrumentos que le ayudan al cliente a explorarse: el cliente es invitado a hacer una preparación por escrito antes de venir a una entrevista que incluye anotar todos los elementos que se dan en su problema, evaluar su importancia relativa y representarlos de manera visual en forma de una topografía. Después de haber visualizado la topografía, muchas veces resulta más fácil circunscribir el problema que se quiere mirar. La preparación de la entrevista hace ganar tiempo, lo que deja luego más espacio para la exploración de la vivencia emocional durante la entrevista. El consejero interviene sobre lo que constata del problema en cuestión, interroga la vivencia, comunica su diagnóstico, es decir aquello que percibe como el nudo del problema y propone hipótesis de solución. Puede ayudarse de una comunicación visual, hacer él mismo una topografía para ilustrar sus aportes. El cliente es libre de elegir una de las hipótesis o no. Al término de la entrevista, puede ser importante subrayar el material nuevo que ha salido: el cliente a veces lo aborda espontáneamente o el consejero le refleja lo que ha constatado. Al cliente se le propone realizar un trabajo de balance que le permitirá mirar cómo trabajó durante la entrevista, en qué progresó, y si observa cambios en su vida concreta. Puede enviarle el balance a su consejero que se lo devolverá con sus anotaciones. Parte de la naturaleza del trabajo sicopedagógico consiste en profundizar en la observación de sí mismo en situación, es por esta razón que las entrevistas se distancian una 3 o 4 semanas, más aún si hay un intercambio por correo.

Para practicar la relación de ayuda PRH los consejeros siguen una formación de varios años de trabajo sobre si mismo destinado a integrar el método y el sistema explicativo (1). Esta formación incluye talleres en grupo, la práctica de la relación de ayuda para ellos mismos, un trabajo personal regular por escrito, asociado a objetivos de formación supervisados por un acompañante pedagógico. El futuro consejero aprenderá a analizar su vivencia en situación, a evaluarla, a detectar sus disfuncionamientos y a desarrollar otros funcionamientos que le ayudan a adentrarse en un proceso de crecimiento personal. El objetivo es que tome conciencia de todos sus recursos, que se libere de lo que entraba su desarrollo, para alcanzar toda su envergadura de hombre/mujer que actúa en el contexto de su vida y feliz de serlo. Esto corresponde a lo que Carl Rogers llama “la persona funcionando plenamente”. Con supervisión, aprende a afinar sus intervenciones centradas en los clientes para ayudarles a descubrirse con justeza, a resolver sus problemas y a caminar para llegar a ser ellos mismos en el paso a paso de su avance. 

 

                         ¿Cuáles son sus indicaciones y sus límites en las patologías sicológicas?

Los manuales de siquiatría abordan el tema de lo normal y lo patológico e y convienen en que los límites entre ambos no están delimitados de manera nítida. En lo que se considera como normal intervienen además modelos de sociedad que a veces evolucionan muy rápido. Hace unos cincuenta años una enfermedad depresiva tendía a esconderse frente a los otros ya que las personas y los miembros de su familia se avergonzaban de verse afectados por una depresión, mientras que hoy esta enfermedad se presenta ampliamente en los medios de comunicación, lo que a las personas afectadas les permite sentirse más cómodas. Más reciente es el fenómeno de la mediatización de otras enfermedades, tales como la esquizofrenia, el autismo, el trastorno obsesivo compulsivo.

¿Puede un disfuncionamiento o un estado de malestar “normal” ser tratado por un método verbal mientras que toda otra patología sicológica debe ser tratada de manera exclusiva por los especialistas de la siquiatría? La realidad es menos tajante. Hasta hace 30 años se podía asistir a debates apasionados que oponían los tratamientos biológicos con medicamentos a los tratamientos exclusivamente psicodinámicos. Ocurría que un sicoterapeuta le aconsejara a su paciente que dejara un tratamiento farmacológico para que trabajara en el mismo por sus propios medios renunciando a la “muleta” de un tratamiento medicamentoso. Hoy es corriente que un sicoterapeuta le recomiende a un paciente ir al siquiatra para que le prescriba un tratamiento que alivie síntomas molestos como un insomnio persistente, rumiaciones mentales permanentes, o ideaciones suicidas tenaces. Por lo tanto, un tratamiento con medicamentos no se considera ya no como un confort que impide el trabajo personal sino como un eslabón esencial e inevitable que favorece el trabajo en sí en la medida en que se quitan obstáculos a la reflexión. Por otro lado, los siquiatras que prescriben saben que un tratamiento farmacológico solamente es a menudo insuficiente para obtener la mejoría o curación de un paciente, y les recomiendan que aprovechen un tratamiento complementario mediante un trabajo sobre sí mismos. Los dos enfoques, farmacológico y sicológico no se presentan ya como opuestos sino que se asocian con el fin de ayudar a la persona que sufre a estar mejor.   

Es esencial destacar que la relación de ayuda PRH no reemplaza el trabajo del siquiatra o del sicoterapeuta, no reemplaza un tratamiento dado. Es un complemento, respetando su almena específica que se sitúa en el campo del crecimiento.

Conviene precisar que en la esquizofrenia hay una gran diferencia entre los pacientes, por un lado por la gran variedad de síntomas que afectan los diferentes campos de la personalidad de manera no homogénea, pero también por la evolución individual en el largo plazo, al correr de los años. El método PRH que utiliza la exploración de la vivencia no se adapta a esta patología por la incapacidad que tienen los pacientes de reconocer sus sentimientos/sensaciones de una manera ajustada y por la inconsciencia respecto de su enfermedad.

El método PRH no está indicado en la paranoia delirante ni en los trastornos de la personalidad (personalidades patológicas). Estas patologías se caracterizan por manifestaciones defensivas debido a las cuales se desencadena una fuerte agresividad o incluso violencia en caso que se vulneren esas defensas, también existe la variante de una posible caída en depresión.

El autismo es una patología 10 veces más rara que la esquizofrenia. Solo los autistas de alto nivel aún más raros, podrían recurrir a un método verbal. Debido a los trastornos de la comunicación verbal y a la gran fragilidad en el plano afectivo, la relación de ayuda PRH no está indicada.

Los pacientes bipolares pueden beneficiarse de una relación de ayuda PRH como complemento, en los períodos inter críticos, después de la resolución  de un estado depresivo o de un estado maníaco. Les ayuda el acompañamiento en su realidad, la integración de su historia, la toma de conciencia de su vulnerabilidad por una parte para aceptarla, para desdramatizar sus dificultados y para manejar sus emociones, y por otra parte este tipo de método les ayuda a buscar en qué recursos se pueden apoyar y de qué manera.   

Se puede dar el mismo consejo a los pacientes que sufren de un trastorno depresivo o depresión recurrente: la relación de ayuda les ayuda en la fase resolutiva después de un episodio depresivo agudo, lo que puede ayudarles a retomar confianza en ellos mismos, a identificar los recursos en que se pueden apoyar y a clarificar su vivencia emocional y relacional. No obstante, la relación de ayuda PRH no está indicada en plena depresión, las personas no están en condiciones de trabajar sobre ellas mismas en esas fases. He hecho varias presentaciones sobre este punto, una de las cuales fue publicada (4).

La relación de ayuda PRH es muy útil en los casos de dependencia del alcohol. Las personas pueden ser ayudadas a tomar la decisión de cortar con lo que les es tóxico, tomando consciencia de su deseo de vivir. Después de cortar, el método PRH puede ayudarles a reconstruirse: los enfermos hablan de una “renacimiento” cuando aprenden a decirle “no” al alcohol y “sí” a la vida. Disciernen ahora lo que les construye y abandonan los funcionamientos destructores. Descubren cómo asumir nuevas responsabilidades y cómo asumir su vida siendo ellos los actores de la misma. He descrito este proceso en un libro (5, 6) y hago regularmente presentaciones con publicaciones (7).

La relación de ayuda PRH puede tener su lugar en tanto complemento en los trastornos ansiosos instalados.

Ansiedad generalizada: se les ayudará a las personas a descifrar su vivencia, especialmente en lo que se refiere a sus elementos positivos a fin de desarrollarlos. Aprenden a desdramatizar las situaciones que desencadenan las manifestaciones ansiosas, lo que les ayuda a separar las cosas y a buscar entrenarse en el reflejo de apoyarse en un recurso personal.

Crisis de pánico: la relación de ayuda PRH, como cualquier método sicoterapéutico, será ineficaz para gestionar una crisis aguda de angustia. Pero por otro lado, se le puede ayudar a las personas en los períodos inter críticos para que identifiquen los elementos de vulnerabilidad individual a fin de clarificarse respecto de ellos y para desarrollar sus recursos personales.

Fobias: se distinguen las fobias de situación o las fobias simples, la agorafobia (frecuentemente una complicación de la crisis de pánico) y las fobias sociales. Las fobias se caracterizan por una tendencia a la evitación, conductas que llevan a sentirse seguro y la dependencia de uno o varios miembros de su entorno. La relación de ayuda PRH puede ser un complemento para ayudar a las personas a tomar conciencia de sus disfuncionamientos y a caminar hacia una mayor autonomía sicológica enfrentando progresivamente el des-confort y renunciando a los comportamientos de evitación.

Trastorno obsesivo compulsivo: este trastorno se resiste a muchos métodos sicoterapéuticos, debido a un sistema de defensa muy rígido. Se puede proponer la relación de ayuda PRH como complemento, ayudándoles a las personas a incorporarse a actividades que les den una sensación de sentirse vivas. Por otra parte, necesitan un método directivo que les ayude a estructurar su cotidiano y abandonar sus rituales repetitivos.

Estado de stress post-traumático: la relación de ayuda PRH puede ser útil para ayudarles a las personas a nombrar los elementos que provocaron el acontecimiento traumatizante, en la medida en que el consejero le ayude al cliente a trabajar sobre lo que siente: se favorecerá una exteriorización emocional, lo que le permitirá al cliente sentirse liberado de una traba.   

                                                                 Conclusión

La relación de ayuda PRH interviene en la almena específica del crecimiento. Se propone un espacio de trabajo que permite actualizar lo sentido. El consejero invita al cliente a descifrar y a profundizar en su vivencia a partir de sensaciones : está centrado en el cliente,  se abstiene de dar consejos respecto del problema que se le presenta, se esfuerza por alentar al cliente a que él mismo encuentre la solución adaptada a su problema. Un trabajo de esta naturaleza permite liberar trabas: el cliente se vuelve más existente y más actor de su vida. Se vuelve más inteligente de sí mismo, más confiado, más feliz, tema que desarrollé en otra obra (8). 

Este método puede aconsejarse como complemento en diversas patologías sicológicas, en colaboración con especialistas de la salud mental donde el consejero de relación de ayuda PRH puede pasar a formar parte de la red en torno a la persona. Es muy útil que los diversos tratantes se comuniquen entre sí para favorecer juntos el avance.

Semur-en-Auxois, 20 de noviembre de 2011 

Referencias:

         1)      PRH International : La persona y su crecimiento, Lexies, Toulouse, 1997

2)      Carl Rogers : El proceso de convertirse en persona, Dunod, 1998, Paris

3)      Edmond Marc : Le Guide pratique des nouvelles thérapies, Édition Retz, Paris, 1992

4)      Thomas Wallenhorst : La relation d’aide PRH avec des malades déprimés ; in : La relation d’aide, sous la direction d’Alain Gouhier, Presses Universitaires de Nancy, 1992

5)      Thomas Wallenhorst : L’alcoolo-dépendance, un chemin de croissance ; Collection Vivre et Comprendre, Ellipses, Paris, 2006

6)      Thomas Wallenhorst : La dependencia del alcohol, un camino de crecimiento ; Colección crecimiento personal, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2010

7)      Thomas Wallenhorst: La relación de ayuda PRH para las personas  con dependencia del alcohol, presentación en francés, inglés y español durante la AG de PRH International, Canadá 2004

Thomas Wallenhorst : Développer son intelligence ; Collection Déclic’Psy, Ellipses, Paris, 2009       VUELTA

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